17 mayo 2011

La lucha ambiental, una lucha con destino

Chile, Mayo de 2011.-

En nuestro país se cumple lo inevitable, los seremis aprueban el proyecto Hidroaysén, como estaba previsto y como se los hizo recordar el sr. ministro esa misma mañana.

La impotencia y la rabia cunden en los habitantes de la zona y empieza a arder el mundo paralelo de las "redes sociales". Se empieza a probar que facebook y twitter pueden servir para algo más que comentar lo fría que está la mañana, el atasco o la noticia farandulera del momento. De a poco, pero sin pausa, se empieza a reproducir como regero de polvora la reacción ante la sin razón.

Los ciudadanos parecen molestos y lo están, lo más hermoso es saber que la mayoría es gente joven. Mujeres y hombres que más temprano que tarde se harán cargo del país, y que nos piden que les dejemos algo de lo cual hacerse cargo. Porque fuera de la discusión técnica, está la conciencia de que no podemos seguir hipotecándoles el futuro. La mayoría son estudiantes, los mismos que se convocan para dar otra pelea, exigir su derecho a recibir una educación de calidad. Si mi entusiasmo no distorsionan mi visión, quiere decir que tenemos esperanzas.

Allí estaban, en Aysén, en Santiago, en Valparaíso, en Concepción, en Valdivia y otras ciudades más que los medios, ¿o miedosos?, no pudieron o no supieron cubrir. Jóvenes de colegios y liceos, de universidades públicas y privadas, con estudios y sin ellos, jóvenes que no veíamos en las calles desde la "revolución pinguina". La esperanza nace entonces, no de manera antojadiza, ni voluntariosa, de su protesta porque saben que sus proyectos de vida se verán atravesados por las medidas que se tomen hoy.

Por eso sus llamados son urgentes, muchos de nosotros ni siquiera estaremos para ver los resultados de estas políticas entregistas. Por que no sólo se habla de entregar un elemento estratégico en manos privadas, sino entregarles el recurso más valioso para la humanidad y su supervivencia, el agua. Ese elemento que hoy se ve como un mero accesorio en este megaproyecto, a no engañarse, es lo realmente relevante de la discución.

¿Realmente estamos dispuestos a regalarle a precio de limosna, uno de las fuentes de recursos de agua dulce más grandes del país?. ¿Será posible que nuestra clase política no pueda entender el mensaje?. Muchos han presentado a la concertación como responsable y otros apuntan a la alianza, la verdad es que ambas caras de una misma moneda, han dado muestras de no tener grandes reparos a la hora de "recibir mega-inversiones" que producen muchos más daños que beneficios, pero aportan a esas siglas traicioneras del PIB, de la inversión, de los galones que nos permitieron entrar en el "selecto grupo" de la OCDE, pero que no hablan nada sobre nuestra calidad de vida.

Ni los de ayer, ni los de hoy han sido claros para decidir que es lícito o ilícito al momento de la mega inversión que compromete la supervivencia de unos miles de pequeños versus los pocos mega grandes. Hemos visto tantos ejemplos a lo largo y ancho del país, no importan los pescadores, no importan los empresarios turísticos, no importa la población, no importa la calidad de vida que se tenga una vez que el proyecto se concrete. Como premio de consuelo, siempre esgrimen los mismos argumentos: darán empleo (nadie dice por cuanto tiempo, ni de que calidad), aportarán al desarrollo de la región (nadie dice que costo pagaremos por ese supuesto desarrollo), producirán con impacto ambiental mínimo (no correrán glaciares - los derretirán, podrás tomar agua del río - ni los cisnes lo resistieron, etc.).

Será que los jóvenes poco asiduos a la comodidad, ven como esas mega mentiras, producen mega daños que nadie se molestó en advertirnos. Un voto de plena confianza en esta juventud que está dispuesta a manifestarse para que impere la fuerza de la razón.





No hay comentarios.: